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jueves, 18 de marzo de 2010

De la Selva…Su Sacerdote

“Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía.” (Jr. 1.5)

Se decía visiblemente emocionado, nuestro párroco, el R.P. Fernando Fernández. Y no era para menos, era el centro de atención en ese momento, todos querían conocer más a fondo a su párroco, y fue cuando se le cedió la palabra de parte de nuestro Decano, el R.P. padre Jorge Ramírez.

Nací un Martes 5 de octubre del año 1965, a las tres de la tarde, (hora exacta) en Moyobamba, provincia de San martín, Dpto. de Loreto.
Hizo sus estudios en el colegio Ignacio Velázquez, quienes eran llevados por las hermanas Mercedarias de la caridad, y teniendo como directora a Sor Magdalena y a sor Paulina. Ya desde muy joven (12 años) trabajaba pastoralmente en un grupo de jóvenes que se llamaba “Jóvenes sin Fronteras”, visitando cárceles, ancianos, enfermos. Ya en el 2do. años de secundaria nació mi vocación y me preguntaba: ¿Que necesitaré para ser sacerdote?, encontrando una ayuda precisa en los padres pasionistas Tito y Miguel Ángel.

Ya a los 18 años ingresó al Seminario, pero la nostalgia por sus familiares, costumbres y otros, no le permitió continuar regularmente, tomando se un tiempo necesario para afianzarse más en el llamado que sentía, continuando sus labores pastorales en la parroquia Santísima Cruz.
Ya en el año 1987 fue lla
mado por el Obispo y regresó al seminario, en la cual superó las dificultades, en 1988 trabajó en la prelatura de Moyobamba. en 1988 tuvo un encuentro con el Monseñor Irizar. En 1991 llegó al Callao a culminar sus estudios en el seminario Corazón de Cristo, cuyo rector era el padre Florencio Salazar. en 1997 terminó sus estudios, siendo enviado a la parroquia María Auxiliadora, para luego el 30 de agosto de 1997 el Monseñor Irizar lo envía a esta parroquia con el padre José Rivadeneyra.

“El padre Rivadeneyra viajó a España y que quedé acompañado del padre Rafael Fernández”. -continuó en su testimonio el padre Fernando-.
en el años 1998 se hizo Diácono, (un año de diaconado) siendo docente de 3 a 4 años, para luego ya, el día 14 de Agosto del años 1999 víspera de la Vírgen de la Asunción, me ordené como sacerdote de manos del monseñor Miguel Irízar, Obispo del Callao. “Me siento Feliz y contento de haber sido llamado, la verdad, nunca pensé estar aquí, compartiendo con ustedes mis experiencias vividas, y sobre mi vocación, solo soy un instrumento de evangelización al servicio del pueblo de Reynoso. Gracias a todos en general por sus atenciones a mi persona.
Luego de culminar su testimonio, fue ovacionado por su pueblo, al compás de la canción: “Que detalle Señor has tenido conmigo” “Dios te bendiga Padre Fernando”.

No me eligieron ustedes...Fui Yo quien los eligió

Vibrante, emotivo, lleno del don que viene de Dios, fue la Santa Eucaristía, llevada a cabo el día Jueves 4 de marzo, del presente año, en el marco de las celebraciones del Año Sacerdotal. Se dio inicio en nuestro Decanato III, con el motivo de las celebraciones por los 150 años de su muerte del Santo Cura de Ars.

Dicho celebración sed dió en la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María, y contó con la asistencias de fieles de distintas parroquias de nuestro Decanato III. Y La misa central concelebrada, fue realizada en el templo de nuestra parroquia y fue presidida por nuestro Decano, el Padre Jorge Ramírez, con la presencia de diferentes párrocos pertenecientes al Decanato en mención.
Una hora antes, se realizó la HORA SANTA, en compañía de Jesús en el Santísimo Sacramento, presente, vivo en medio de todos
nosotros.

En su homilía, el Padre Jorge Ramírez, pidió enfáticamente nuestras oraciones por nuestro sacerdote, implorar por el, "El es más feliz mientras más reza su pueblo por él", valoren a su sacerdote continuó en su mensaje, concluyendo su homilía diciendo: La palabra del Señor se cumple hoy, “El Señor lo ha elegido” ¿Que lo mantiene en el altar?, pues ustedes, pueblo de Dios absueltos de sus pecados por su sacerdote.
Posteriormente le cedió la palabra a nuestro párroco, quien muy emocionado, dio su testimonio, de como fue sus inicios, que fue lo que le animó a iniciar esta vida sacerdotal, agradeciendo a su pueblo por las muestras de afectos hacia su persona.