miércoles, 28 de julio de 2010

SAN FRANCISCO SOLANO

-- 14 de julio --
A los 400 años de su muerte

Francisco Solano, llamado "el Taumaturgo del nuevo mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que obtuvo en Sudamérica, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España.
Francisco fue el tercer hijo de Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez. Sus dos hermanos se llamaban Diego e Inés. Creció Francisco en un hogar noble y cristiano donde se apreciaba más la hidalguía del espíritu que la de la sangre.
Montilla era un lugar eminentemente religioso. Seguramente, Solano conoció a San Juan de Ávila, que murió cuando Francisco tenía veinte años. En aquella época, había en Montilla docena y media de iglesias, así como cinco conventos y numerosas cofradías.

INGRESO A LA ORDEN FRANCISCANA

Francisco estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de esa Orden; por ello, decidió ingresar como novicio en el convento franciscano de San Lorenzo, situado en la Huerta del Adalid. Era un lugar de enorme belleza natural, con abundantes árboles, plantas y flores, jazmines, un estanque con peces, caza menor y pájaros. En medio de este paraíso natural, había varias ermitas esparcidas que invitaban a la oración y la contemplación.
En el convento la disciplina era muy estricta, conforme a la regla primitiva. Los novicios franciscanos pasaban la mayor parte del tiempo dedicados al silencio y la meditación. Hablaban muy poco, siempre de dos en dos, en voz baja y no por mucho tiempo. En cuanto a la meditación, había tres turnos diarios de media hora de duración cada uno.


Francisco era muy virtuoso, paciente y humilde. Dormía siempre en el suelo, sobre una cobija o un cañizo de palos. Usaba un cilicio durante todo el año. Andaba descalzo a no ser que estuviera enfermo y sólo comía legumbres y fruta. Se excedía a menudo en la práctica de mortificaciones y penitencias, con el resultado durante toda su vida de una salud débil y quebrantada.
El día 25 de Abril de 1570 hizo profesión religiosa para ser fraile de coro. Tenía entonces veintiún años.
ESTANCIA EN LORETO (1572-1579). ORDENACIÓN SACERDOTAL


Poco tiempo después fue destinado al convento sevillano de Nuestra Señora de Loreto, donde cursó estudios de Filosofía y Teología. En Loreto, la observancia regular era también muy estricta. Los maestros que más influyeron en el joven Francisco fueron dos: el teólogo y humanista fray Luis de Carvajal y el músico y científico padre Juan Bermudo. Durante su largo período de formación, Solano no sólo se instruyó en la teología de San Buenaventura, sino que tuvo ocasión de desarrollar sus dotes innatas para la música y el canto.


En 1576 fue ordenado sacerdote. Asistió su padre, pero no así su madre, que se encontraba enferma y casi ciega. Lo nombraron vicario de coro, es decir, encargado de dirigir el rezo y los cantos del oficio divino. Amante de la austeridad y la pobreza, Solano se hizo una pequeña celda en las inmediaciones del coro, en un diminuto rincón en el que apenas cabía. La celda estaba hecha de cañas y barro cocido, con un pequeño agujero que servía de ventana para poder rezar y estudiar.


Una vez terminados los estudios de teología, fue nombrado predicador, labor que desarrolló en pueblos cercanos, y que resultaría determinante en su futuro como misionero. La tarea de predicar no era fácil, y requería estudio continuo y dedicación permanente. Posteriormente, fue nombrado también confesor.
Hay que decir que la primera intención del santo era la de ser mártir. Solicitó sin éxito ser destinado a Berbería para morir en el intento de evangelizar a los africanos. En vista de la negativa de sus superiores, Solano se fijó otra meta: América, pero tuvo que esperar algún tiempo antes de poder ver realizado su deseo de convertirse en misionero.

REGRESO A MONTILLA


La muerte de su padre le hizo volver temporalmente a Montilla para visitar a su madre. Sin embargo, su estancia se prolongó más de lo previsto debido a una epidemia mortal que afectó incluso a varios frailes del convento franciscano.


En Montilla realizó varias curaciones inexplicables que dieron comienzo a su fama como milagrero. Un día iba pidiendo limosna por las calles cuando una mujer le pidió que leyera el evangelio a un niño de seis meses que llevaba en brazos. Solano vio que el niño tenía numerosas llagas e hinchado el rostro. Cuentan que lamió el rostro y las llagas con su boca y lengua, y que a la mañana siguiente el niño amaneció mejor y se curó.
También curó a un pobre hombre que tenía llagas en las piernas y apenas podía andar ayudado por unas muletas. Dicen que le besó las llagas y curó de inmediato.


En 1581, Francisco Solano fue destinado como vicario y maestro de novicios al convento cordobés de la Arruzafa, donde solía visitar a los enfermos incluso desatendiendo algunas horas de oración, y recomendaba a los más jóvenes que tuvieran paciencia en los trabajos y adversidades.


En 1583, fue trasladado a San Francisco del Monte, en Sierra Morena, a 30 kilómetros al noreste de Córdoba. Era un paraje de gran hermosura. Allí comía sopas de pan con agua, vinagre y un casco de cebolla.
Una de las cosas que Solano intentó imitar de San Francisco de Asís era su relación especial con los animales. Pues bien, cuentan que había una serpiente de gran tamaño que atacaba a ganados y pastores y hacía estragos en toda la región, y a la cual Solano reprendió y ordenó ir al convento, donde fue convenientemente alimentada. Dicen que después de comer la serpiente se marchó y no volvió a causar daño en la comarca.


Hubo entonces una terrible epidemia de peste en Andalucía que afectó con especial virulencia a la ciudad de Montoro. Durante un mes, y en compañía de fray Buenaventura Núñez, Francisco fue a cuidar a los enfermos, que eran llevados fuera del pueblo a la Ermita de San Sebastián.


Ambos frailes prestaban servicio a los afectados y les hacían las camas, los sacramentaban y ayudaban a morir, y después los enterraban. Los dos se contagiaron de la enfermedad pero Solano logró curarse. En Montoro, el nombre de una calle recuerda la labor humanitaria llevada a cabo por el santo.
De su estancia en Granada cabe señalar que iba a predicar a las cárceles y que visitaba a los enfermos del Hospital de San Juan de Dios. Poco después, el rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica. Finalmente y para alegría suya, Francisco fue el elegido para la misión de extender la religión en estas tierras.


Fray Francisco Solano recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo. Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas.
Fray Francisco llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque al principio lo recibían al son de batalla, después de predicarles por unos minutos con un crucifijo en la mano, conseguía que todos empezaran a escucharle con un corazón dócil y que se hicieran bautizar por centenares y miles.


Estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes y de tal manera les habló (logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma) que los indígenas desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica.
El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones. Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios, por lo que recordando el espíritu de San Francisco de Asís –quien decía que era necesario vivir siempre interior y exteriormente alegres- se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando y bailando en honor de Dios.


San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas y también muchísimos colonos españoles. Su paso por cada ciudad o campo, era un renacer del fervor religioso.
Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Llamaron al santo y éste se le enfrentó calmadamente al terrible animal. Y la gente vio con admiración que el bravísimo toro se le acercaba a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral.


LLEGADA A LIMA
Llegado a Lima, Francisco fue nombrado Guardián del Convento de la Recolección. Como siempre, se resistió todo lo que pudo antes de aceptar cualquier cargo de responsabilidad, exagerando de manera deliberada su propia incapacidad para gobernar, pero finalmente tuvo que acatar la autoridad de sus superiores.
Su obsesión por la pobreza era tal que no quería que se blanqueara o enladrillara la casa, ni que se pulieran las puertas y ventanas. En su celda, tan sólo tenía un camastro, una colcha, una cruz, una silla y mesa, un candil y la Biblia junto con algunos otros libros. Era el primero en todo, y jamás ordenó una cosa que no hiciera él antes.

Sus consejos eran prudentes, y cuando tenía que reprender a alguno de los demás frailes, lo hacía con gran celo y caridad. Sus excesivas penitencias y su espíritu de oración no le impedían ser alegre con los demás. Solano era también el santo de la alegría.

SECRETARIO PROVINCIAL. GUARDIÁN EN TRUJILLO (1602-1604)

En 1601, fue elegido Secretario y acompañante del superior provincial, cargo en el que duró menos de un año. En uno de los viajes casi se muere por el camino, y en vista de su delicado estado de salud, se le asignó un nuevo destino: la ciudad de Trujillo, fundada por Francisco Pizarro apenas medio siglo antes de la llegada de Solano al Perú.

En Trujillo buscaba Solano un poco de paz y tranquilidad, y sobre todo apartarse de la gran fama que tenía en Lima. Se dedicaba a visitar a los enfermos, en especial a una anciana leprosa a la que a menudo llevaba regalos. En casa de otra enferma, había un árbol junto a la ventana en el que un pajarillo cantaba deliciosamente solamente cuando iba Solano.
Predicaba en el hospital de la ciudad y también visitaba a los presos, para hablar con ellos, confesarlos y ayudarlos a bien morir. Para rezar, se refugiaba en la huerta del convento, en la que había numerosos pajarillos. Eran tantos que cuentan que Solano les daba de comer por turnos, y que los que comían se apartaban para que pudieran comer los otros.

Su amor por la pobreza era tan grande que no consentía en cambiar de zapatos, sino sólo en remendarlos, de manera que el zapatero tuvo que engañarlo y se quedó con los antiguos zapatos como reliquia.

OTRA VEZ GUARDIÁN EN LIMA (1604).
EL SERMÓN QUE CONVIRTIÓ A LIMA

En 1604, Solano volvió a Lima, ciudad donde pasaría los últimos años de su vida. A pesar de su precario estado de salud, continuaba haciendo grandes penitencias y pasaba noches enteras en oración. Sus visitas a la enfermería se hicieron cada vez más frecuentes.

Sin embargo, iba a menudo a visitar a los enfermos o salía a las calles a predicar con su pequeño rabel y una cruz en las manos. Así conseguía juntar a un gran número de personas y las congregaba en la plaza mayor, donde se dirigía a la muchedumbre en alta voz. Su predicación se fundamentaba en citas bíblicas y en la doctrina de los Padres de la Iglesia.


Predicaba en todas partes: en los talleres artesanales, en los garitos, en las calles, en los monasterios e incluso en los corrales de teatro. Especial significado tuvo su oposición a ciertos espectáculos teatrales en los que a su juicio se ofendía a Dios. En España se había producido una corriente de opinión en contra de este género, y muchos artistas se tuvieron que desplazar hacia el Nuevo Mundo, donde gozaban de mayor aceptación popular.


En Lima había tres compañías de comedias. Solano entraba en los corrales con un Cristo en la mano y mucha gente le seguía abandonando el lugar. Más de una vez consiguió que hubiera que anular la representación, porque con él se iba todo el mundo.

ÚLTIMOS AÑOS DE SU VIDA

En octubre de 1605, Solano pasó a la enfermería del convento. Postrado y gravemente enfermo del estómago, apenas si podía salir a predicar y a visitar a los enfermos. Procuraba asistir a la comida en el refectorio junto con los demás frailes, pero comía muy poco, tan sólo unas hierbas cocidas. Además, seguía excediéndose en sus penitencias y no miraba por su delicada salud.


Cuando se levantaba, le gustaba dar paseos por el claustro del convento y rezar ante los cuadros de la vida de San Francisco de Asís. En el aula de teología, pasaba muchas horas ante un cuadro que había de San Buenaventura, a quien tenía gran devoción.
En octubre de 1609, hubo un terremoto en la ciudad de Lima. La primera sacudida fue de noche, pero después se produjeron hasta 14 nuevos temblores de tierra. Cuentan que el agua se derramaba de las fuentes y que las campanas tocaban solas. Las iglesias se llenaron de gente. Solano salió a predicar, aunque apenas si podía tenerse en pie.


Durante su última enfermedad, le trataron cuatro médicos. Solano era poco más que un esqueleto viviente. Tenía mucha fiebre y fortísimos dolores de estómago. Finalmente murió el 14 de junio de 1610, día de San Buenaventura. Dicen que ese día los pájaros se despidieron de él cantando junto a la ventana de su celda desde por la mañana temprano. Murió a las once y tres cuartos de la mañana. Ese mismo día y a la misma hora se produjo un extraño toque de campanas en el convento de Loreto.


POST-MORTEM


Su cuerpo fue trasladado al oratorio de la enfermería, donde acudió gran cantidad de gente a venerarlo. Allí mismo fue retratado por dos pintores. A su entierro asistieron unas 5.000 personas.
Tan sólo 15 días después de su muerte, se abrió su proceso de canonización. Las gestiones comenzaron en Lima, donde hubo 500 testigos, y después continuaron en otras ciudades del Perú, en el Tucumán y en España. San Francisco Solano fue canonizado el 27 de diciembre de 1726.

DOMINGO ...DIA DEL SEÑOR

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO
Evangelio s. Lc 10, 1-12. 17-20

Nuestra Madre Iglesia ofrece para hoy un pasaje del Santo Evangelio muy esperanzador, que nos recuerda el envío que hizo el Señor Jesús, de un grupo de setenta y dos seguidores suyos, a proclamar el Reino de Dios (Lc 10, 1-12. 17-20).

Todos debemos ser testigos

El relato de la misión de los setenta y dos, exclusivo del Evangelio según San Lucas, nos permite conocer una honda preocupación de su comunidad, inquieta por dar a conocer que la responsabilidad misionera no se circuncribe a los Doce: “En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir” (v. 1). Lucas quiere presentar la evangelización como una obra en la que deben contribuir todos los discípulos de Jesús. El Concilio Vaticano Segundo expresa: “Es de desear que los laicos se dediquen a los estudios sagrados, reconociéndoles la libertad de investigación y de manifestar la propia opinión” (GS 62).

Llevar el Evangelio casa por casa

Las primeras palabras del Señor Jesús indican que la vocación de cada discípulo es obra y gracia de Dios: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al Dueño de la mies, que envíe trabajadores a sus campos” (v. 2). El Señor Jesús, después, los invitó a ponerse en marcha, con un aprovisionamiento que sorprende por su simplicidad y desprendimiento: “Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven dinero ni morral ni sandalias, y no se detengan a saludar a nadie en el camino” (vv. 3-4). La pobreza es condición indiscutible para entrar en el Reino de Dios, y distintivo de los que lo anuncian (véase Lc 6, 20). La logística de la misión es muy sencilla: llevar el mensaje del Reino de Dios casa por casa, ofreciendo la paz como saludo y don; sin olvidar que lo decisivo no radica en el bienestar personal, sino en el anuncio de la Buena Nueva (véanse vv. 5-12).

Alégrense de que sus nombres están escritos en el Cielo’

El regreso fue realmente gozoso, pues habían experimentado el Reino de Dios iniciado por Jesús. Los discípulos se dirigieron, entonces, a su Maestro, con el título de ‘Señor’, manifestándole que al pronunciar su nombre hasta los demonios se les habían sometido (veáse v. 17); pero Jesús, habiendo ratificado su experiencia (véanse vv. 18-19), los exhortó a discernir cuál debía ser el verdadero motivo de su júbilo: “Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense, más bien, de que sus nombres están escritos en el Cielo” (v. 20).Para los discípulos, pues, la suprema razón de su alegría es el saberse elegidos por Dios para ser partícipes en la gran misión del Reino, llevando el mensaje de la paz, que para el cristiano, como afirma San Pablo, es el propio Señor Jesús: “Porque Él es nuestra paz” (Ef 2, 14).

viernes, 16 de julio de 2010

Amate Mujer

este es un video que nos dejará impresionados, tiene un mensaje muy profundo como si fuera real.He aqui un homenaje a la mujer.
También nos procupamos por ellas.
Hagan sus comentarios...

EL VIDEO DE LA SEMANA

Es fácil preguntar a Dios porqué permite lo malo y ni nos acordamos de El cuando nos ocurre lo bueno. Nos pasamos la vida invitando a Dios a salir en nuestras vidas con nuestros actos, pero cuando algo no nos gusta decimos porque??
Dime - Jose luis perales



jueves, 15 de julio de 2010

NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO

Virgen del CARMEN
Nuestra Señora de Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como 'jardín'. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.
En España es patrona del mar y de la Armada Española. También lo es del Ejército de los Andes, que liderado por el general José de San Martín, gestó la independencia de Argentina, Chile y Perú. Es considerada Reina y Patrona de Chile, de sus Fuerzas Armadas y de Carabineros de Chile; es patrona de los transportadores en Colombia; en el Perú es “Patrona del Criollismo”; en Bolivia es la patrona de la Nación y de sus Fuerzas Armadas; y en Venezuela es la patrona del Ejército.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástica el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.

Orígenes del culto

Según la tradición, durante la celebración de Pentecostés, algunos fieles que Investigaban la vida de los profetas Elías y Eliseo en el Monte Carmelo, actual Israel, fueron convertidos al catolicismo tras la aparición de una nube en la que iba una imagen de María. En ese monte, fundaron un templo en honor a la Virgen y la congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, la que pasó a Europa en el siglo XIII luego de su persecución en Tierra Santa.

El 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la Orden, al que le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. Según es tradición la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía principal de la Virgen la muestra portando dicho escapulario.

CELEBRACION

La fiesta en honor a la virgen se celebra en el mes de Julio, siendo su día central el 16 de dicho mes, su imagen sale en procesión desde su Iglesia en Barrios Altos y congrega al pueblo limeño, quien le rinde honores a punta de jarana, comida y criollismo. Es tradicional que los cantantes de música criolla le rindan honores a la virgen. Además, el Señor de los Milagros, una de las imágenes más veneradas en Hispanoamérica, va a visitarla en su procesión del día 18 de octubre, en su recorrido tradicional por las calles limeñas de los Barrios Altos.

También las festividades de la virgen bajo esta advocación ocurren en varias otras zonas del país, como en El Callao, donde es conocida como Virgen del Carmen de la Legua, datos historicos señalan a La Virgen del Carmen de La Legua fue la primera imagen traida de España al Perú por Domingo Gomes de Silva y de Doña Catalina Maria Doria de Silva, quién fue salvado de un naufragio y en agradecimiento a la Patrona de los navegantes trajo esta imagen para que se le rindiera culto en el Perú; Al quedar viuda Catalina Maria Doria toma los habitos y funda un convento de Carmelitas Descalzas en Lima (Barrios Altos)pero la imagen de La Virgen del Carmen traida inicialmente se quedó en el Callao.

La Virgen del Carmen de La Legua fue la primera imagen del Carmelo Coronada Canonica y Pontificiamente el 07 de Octubre de 1951, La Virgen sale de su Santuario los 16 de Julio de cada año y visita al Callao instalandose en la Iglesia Matriz hasta el segundo Domingo del mes de Octubre, fecha en que regresa a su Santuario, conocida también por todos los Chalacos (originarios del Callao) como "La Cholita", la Virgen sale en procesión acompañada una multitud de fieles quienes van anunciando su llegada junto con el Arcangel San Rafael, imagen traida por la congregación de San Juan de Dios quienes administraron el Santuario de La Legua desde 1610 por casi 100 años, (Ref: historias chalacas Martin Tokumori Neyra 2004) ; en Chincha, donde reside gran cantidad de población afroperuana; en Huancavelica, en el Distrito de Lircay, y en Cusco, en el Distrito de Paucartambo, imagen que fuera coronada por el Papa Juan Pablo II, en Sacsayhuamán, durante su visita a nuestra nación en 1985.

jueves, 8 de julio de 2010

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo 27 de junio del 2010

DOMINGO DEL SEÑOR

Evangelio: Lucas 9, 51-62
Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos, Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

Dios llama y pide magnanimidad


La vida consagrada, vivi-mos un tiempo de escasez vocacional espiritual de tanta gente. Y no es que el Señor haya dejado de llamar sino que muchos están rechazando ese camino de libertad y felicidad que Dios ha pensado amorosamente para ellos. También hay de los que habiendo aceptado en un primer momento poner las manos en el arado, han mirado hacia atrás y han abandonado su trabajo volviendo al mundo de donde fueron llamados.


Pero, la insuficiente cantidad de jóvenes que responden al llamado del Señor y las dificultades que ellos presenta, no han de llevarnos a bajar la varilla y a rendirnos ante la situación. No hay que hacerlo nunca y menos hoy, un tiempo que necesita gente consagrada y convencida de su propia opción. Los compromisos de obediencia, celibato y disponibilidad apostólica no resisten a decisiones débiles y eso es lo que expresa el Señor en el Evangelio de hoy.

Ante la propuesta: «Te seguiré adondequiera que vayas», la respuesta del Señor es: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». La vida consagrada no es un refugio frente al mundo, ni una vida llena de comodidades y sin compromiso. Ante sus exigencias no bastan los simples buenos deseos.

Cuando al Señor le responden: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre», Jesús dice: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». Esta respuesta, el Señor, se la da a todos aquellos que tienen el corazón indeciso y débil, para quienes un acto tan noble como es el de enterrar a nuestro propio padre, puede acabar en una huida cobarde ante la vocación de ser apóstol. No faltan aquellos que no se atreven a hablar cara a cara para decir sí o no y, con diplomacia, saben presentar una buena excusa, difícil de refutar, con la que desapare-cen del panorama.

Cuando otro le responde: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Jesús le responde: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios». Se trata alguien de buena voluntad pero ¿cuántas veces el natural afecto hacia los padres puede convertirse en una rebeldía contra Dios? Una vocación a la vida consagrada no termina de madurar en el regazo del hogar sino en la formación seria de buenos amigos y consejeros espirituales. Tanto el casado como el consagrado han de dejar a su padre, a su madre y a sus hermanos, para madurar su vocación. El dolor de esta separa-ción es la crisis que tiene que superar todo aquel que quiere seguir creciendo como per-sona y como cristiano.

El Señor Jesús, paradigama de la vocación

El tiempo que vivimos doblega a aquellos que no fortalecen su opción vocacional día a día. Por eso, en la oración y la acción, hay que aprender de nuestro Señor Jesucristo quien «tomó la decisión de ir a Jerusalén» para mo-rir en la Cruz y camina hacia adelante en ese propósito aunque muchos no vean ni valoren la firme voluntad que tiene de salvarnos.

Este es el camino de la verdadera libertad, el que vive toda su vida como un servicio a Dios y a los demás por el deseo de vivir el amor en su más grande expresión ¿Quién más libre que Cristo quien lo ha entregado todo hasta el último suspiro en la Cruz? Él nos ha liberado con su entrega para que nosotros aprendamos a ser verdaderamente libres viviendo como Él lo hizo.

Sigamos a Dios tal como lo reza el salmista: «Tengo siempre presente, al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré». Confiemos en que los pasos que nos señala Jesucristo es el camino de la verdadera felicidad y, por ello, recemos con fe: «Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha».

DOMINGO DIA DEL SEÑOR

Domingo XIII C del Tiempo Ordinario