"BUENA NUEVA" PASTORAL DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL Instrumento de Formación e Información
miércoles, 16 de junio de 2010
REFLEXION DE LA SEMANA - PAPA NO ME PEGUES
Ayudemos a parar la violencia en contra de los mas indefensos, amen a sus hijos besenlos cada dia por que uno nunca sabe cuando uno tiene que partir, hagamos que guarden los mas tiernos recuerdos nuestros.
PMCSSSCCJyM
sábado, 12 de junio de 2010
Fiesta del Santisimo cuerpo y sangre de Cristo
Al celebrarlo en jueves, recordamos el jueves santo, día de la institución de la eucaristía. Ambos días tienen un objetivo similar, pero no son un simple duplicado. El Corpus Christi nos proporciona una segunda oportunidad para ponderar el misterio de la eucaristía y considerar sus varios aspectos. Nos invita a manifestar nuestra fe y devoción a este sacramento, que es el “sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera.1Historia de la fiesta
Desde los albores del siglo,XII, la fe y la devoción eucarística se inclinaron notablemente hacia la doctrina de la presencia real de Cristo en la eucaristía. Esto se debió, en parte, a una reacción contra las herejías que prevalecían entonces; como la de Berengario, que minimizaba e incluso llegaba a negar tal doctrina. La práctica eucarística de aquel tiempo se caracterizaba por un fuerte deseo por parte de los fieles de ver la hostia y el cáliz en la misa. Esto iba acompañado por una sensación de temor reverencial ante la presencia real y una profunda conciencia de indignidad personal. Ver la hostia, venerar las sagradas especies, constituía una forma de comunión espiritual. La comunión sacramental, que es la mejor forma de participación en la misa, se hizo poco frecuente.
Ese era el clima religioso, un clima de lo más favorable para introducir una nueva fiesta en honor de la eucaristía, considerada especialmente bajo el aspecto de presencia real. La iniciativa no llegó “de arriba”, de la jerarquía, sino “de abajo”, de un movimiento del Espíritu en la Iglesia. Una monja desconocida, de vida estrictamente claustral, sería la primera en promover la institución de una nueva fiesta eucarística. Era Juliana de Mont Cornillon, de la diócesis de Lieja, en lo que hoy es Bélgica.
En 1208, Juliana tuvo su primera visión. Observó la luna llena, en la cual veía una mancha oscura. Recibió entonces la revelación, por parte de Cristo, de que aquella mancha significaba la ausencia en el calendario de una fiesta especial en honor a la eucaristía. Recibió, además, el encargo de promover esa fiesta. Pasaron varios años antes de que la vidente pudiera encontrar a alguien dispuesto a escuchar su propuesta favorablemente. En 1240, Roberto, obispo de Lieja, promulgó un decreto estableciendo la fiesta en su diócesis, para que se celebrara el segundo domingo después de pentecostés. En 1251 el legado papal cardenal Hugues de Saint-Cher inauguró la fiesta en Lieja. En adelante se celebraría el jueves después de la octava de pentecostés.
En 1264, el papa Urbano IV extendió la celebración a toda la Iglesia. Sin embargo, el decreto papal permaneció durante cincuenta años como letra muerta. Sólo cuando el papa Clemente V confirmó el decreto de su predecesor y Juan XXII lo publicó en 1317, la nueva fiesta encontró un lugar seguro en el calendario. No tardó en llegar a ser una de las fiestas más populares en el año litúrgico de la Iglesia.
Al principio no se hacía procesión. La primera noticia que se tiene de esta práctica se remonta al año 1279, en Colonia. Pronto siguieron su ejemplo otras iglesias. La hostia consagrada se llevaba procesionalmente por las calles y los campos, tributando así público homenaje a Cristo presente en el sacramento. Para exhibir la hostia se usaban entonces los relicarios. Más tarde comenzó a elaborarse lo que hoy conocemos con el nombre de custodias.
La procesión
Según el Ritual de la sagrada comunión y del culto a la eucaristía fuera de la misa, “el pueblo cristiano da testimonio de fe y piedad religiosa ante el Santísimo Sacramento con las procesiones en que se lleva la eucaristía por las calles con solemnidad y con cantos” (101).
Desde luego, la procesión es opcional. El tráfico y abarrotamiento de nuestras ciudades y otros muchos núcleos urbanos importantes presentan algunas dificultades. Para asegurar una procesión más ordenada y digna, los pastores pueden transferirla al domingo siguiente y a una hora más tranquila por la tarde. Donde la procesión no es viable, se pueden considerar otros modos para tributar honor públicamente en este día a la presencia eucarística de Cristo. Una prolongada exposición del Santísimo en la iglesia podría, en tal caso, sustituir a la procesión.
Pero donde no hay inconvenientes para que se lleve a cabo con dignidad y reverencia, conviene hacerla. Es la procesión un hermoso acto público de homenaje a Cristo presente en la eucaristía y de acción de gracias a Dios por tan inmenso don. Constituye, además, una viva manifestación de la iglesia local.
Es importante enfatizar la íntima conexión que existe entre la misa y la procesión. El mencionado ritual, en el número 103, afirma: “Conviene que la procesión con el Santísimo Sacramento se celebre a continuación de la misa en la que se consagre la hostia que se ha de trasladar en procesión”. No se trata de una mera rúbrica, sino de manifestar que la procesión es una prolongación de la misa y, por consiguiente, no debe considerarse separada. Viene a ser una acción de gracias más amplia. Toda devoción eucarística debe partir de la misa y conducir de nuevo a ella. Nos lo recuerda la instrucción de mayo de 1967 Adoración del misterio eucarístico, n 3 E: “La celebración de la eucaristía en el sacrificio de la misa es verdaderamente el origen y el fin de la adoración que se tributa a la eucaristía fuera de la misa”.
La hostia que se lleva en procesión es el pan vivo y dador de vida. Con razón recibe culto público, y su finalidad principal es ser recibida como alimento espiritual para unirnos con Cristo y asociarnos a su sacrificio. La hostia llevada en triunfo con luces e incienso está destinada a ser consumida por uno de los fieles, tal vez por un niño…
Durante la procesión se pueden hacer estaciones o paradas donde se da la bendición eucarística. “Los cantos y oraciones que se tengan se ordenen a que todos manifiesten su fe en Cristo y se entreguen solamente al Señor” (104). “Al final se da la bendición con el santísimo Sacramento en la iglesia en que acaba la procesión, o en otro lugar oportuno; y se reserva el santísimo Sacramento” (108).
VINCENT RYAN
PASCUA. FIESTAS DEL SEÑOR
Ediciones Paulinas. Madrid 1985, pág. 106-117
Breve Historia de La fiesta de Corpus Christi
A finales del siglo XIII en Lieja, Bélgica surgen una corriente eucarística que da origen a varias costumbres actuales como la Exposición y Bendición con el Santísimo, el uso de campanillas durante la elevación en la misa y la Fiesta del Corpus Christi. Santa Juliana de Mont Cornillón, priora de la Abadía de Cornillón en Leija convenció al Obispo Roberto de Thorete de que estableciera una fiesta en honor a la Eucaristía.
El 1247se celebró la primera fiesta del
Corpus Christi el jueves posterior a la
fiesta de la Santísima Trinidad.
El Milagro Eucarístico de Bolsena
En la Basílica de Santa Cristina de Bolsena se guardan con celo, desde hace siete siglos, las reliquias menores del milagro de Bolsena una de las piedras sagradas sobre las cuales se perciben todavía bien visibles grumos de la preciosa Sangre del Redentor , que han alimentado la piedad de generaciones y generaciones de fieles.El hecho eucarístico milagroso acaeció hacia 1264, en una región que fue testigo de las vicisitudes del papado, y va vinculada al nombre de dos de los más poderosos exponentes del pensamiento teológico: Tomás de Aquino y Juan Fidenza, más conocido con el nombre de San Buenaventura.
Un sacerdote de Praga, atormentado por dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, mientras dividía la Hostia santa en la celebración de la Misa, vio el corporal lleno de sangre que brotaba de las sagradas especies. Asombrado y aturdido por tan gran prodigio, le vino la duda de si había de terminar o seguir la Misa.
En la esperanza de ocultar a los presentes lo sucedido y con el deseo de pedir ayuda y explicación a la competente autoridad, resolvió suspender la celebración de la Santa Misa, y, recogidas las sagradas especies en paños sagrados, corrió a la sacristía, sin reparar que, en el trayecto, algunas gotas de la preciosísima Sangre habían caído sobre el mármol del pavimento. Esto sucedía en la Basílica de Santa Cristina, sobre el altar puesto bajo el baldaquino de mármol lombardo.Cuando acaecía este milagro, era Ministro General de los Franciscanos Juan Fidenza, conocido bajo el nombre de Buenaventura de Bagnorea, ciudad natal del Santo, a pocos kilómetros de Bolsena. Profundo conocedor de los hombres y de los lugares, el Doctor Seráfico fue encargado por el Papa Urbano IV de presidir la comisión de teólogos instituida para controlar la verdad de los hechos.Realizado su cometido por la comisión, confirmó la verdad del milagro, y el Papa ordenó a Jaime Maltraga, Obispo de Bolsena, que le llevase a Orbieto, donde tenía su residencia, el sagrado corporal, el purificador y los linos manchados de sangre. Acompañado el Papa de su corte, salió al encuentro de las sagradas reliquias, y, en el puente de Rivochiero, tomó entre sus manos el sagrado depósito y lo llevó procesionalmente a Orbieto.
Un sacerdote de Praga, atormentado por dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, mientras dividía la Hostia santa en la celebración de la Misa, vio el corporal lleno de sangre que brotaba de las sagradas especies. Asombrado y aturdido por tan gran prodigio, le vino la duda de si había de terminar o seguir la Misa.
En la esperanza de ocultar a los presentes lo sucedido y con el deseo de pedir ayuda y explicación a la competente autoridad, resolvió suspender la celebración de la Santa Misa, y, recogidas las sagradas especies en paños sagrados, corrió a la sacristía, sin reparar que, en el trayecto, algunas gotas de la preciosísima Sangre habían caído sobre el mármol del pavimento. Esto sucedía en la Basílica de Santa Cristina, sobre el altar puesto bajo el baldaquino de mármol lombardo.Cuando acaecía este milagro, era Ministro General de los Franciscanos Juan Fidenza, conocido bajo el nombre de Buenaventura de Bagnorea, ciudad natal del Santo, a pocos kilómetros de Bolsena. Profundo conocedor de los hombres y de los lugares, el Doctor Seráfico fue encargado por el Papa Urbano IV de presidir la comisión de teólogos instituida para controlar la verdad de los hechos.Realizado su cometido por la comisión, confirmó la verdad del milagro, y el Papa ordenó a Jaime Maltraga, Obispo de Bolsena, que le llevase a Orbieto, donde tenía su residencia, el sagrado corporal, el purificador y los linos manchados de sangre. Acompañado el Papa de su corte, salió al encuentro de las sagradas reliquias, y, en el puente de Rivochiero, tomó entre sus manos el sagrado depósito y lo llevó procesionalmente a Orbieto.
LA SANTA MISA... DE SIEMPRE
jueves, 10 de junio de 2010
DOMINGO, DIA DEL SEÑOR
Evangelio del domingo
6 de junio (Lucas 9, 11b-17)
Señor, que sobre todo me mueva la necesidad de confiar en Ti,
¡Gracias, Dios Padre Bueno, porque Tú eliges
PARA VIVIR ESTA SEMANA
6 de junio (Lucas 9, 11b-17)
"Comieron todos y se saciaron"
NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)
Éste es el único milagro de Jesús narrado por los cuatro evangelistas.Para la festividad del Corpus, interesa su relación con la Eucaristía: las acciones de Jesús con los cinco panes y los dos peces son las mismas de su última cena pascual (22, 19) y las que hoy día se repiten en la Misa. Además, las primeras comunidades celebraban la Eucaristía sobre esa hora ("caía la tarde"). Con los discípulos de Emaús, el Resucitado repite con el pan los mismos gestos, también al declinar el día (24, 29-30).La perícopa está enmarcada entre la pregunta que se hace el rey Herodes sobre la identidad de Jesús (¿Quién es éste...? 9, 9) y la que repite el mismo Jesús (¿Quién dice la gente que soy yo? 9,18). Esta acción ayuda a iluminar una respuesta.Por un lado, varios elementos hacen recordar cómo Dios alimentaba con maná a su pueblo en el desierto. Así Jesús se vislumbra como un nuevo Moisés.Por otro lado, este milagro y el diálogo previo entre Jesús y los Doce reproducen el milagro del profeta Eliseo y el diálogo con su criado : - ¿Cómo voy a dar de comer con esto [le habían traído veinte panes] a cien personas?. Replicó Eliseo: - Dáselo, porque el Señor dice 'Comerán y sobrará´ (2 Reyes 4, 43). Así Jesús es visto como un nuevo Eliseo; justo lo que dicen de él la gente, que es un profeta (9, 8.19)Pero aquí se muestra Jesús como más que Eliseo en dos detalles: Uno, en que no se refiere a la palabra del Señor como hace el profeta, sino a su misma autoridad, con lo que ocupa el puesto de Dios; y dos, si el gesto de Eliseo en aquellos tiempos de hambre muestra la abundancia de Dios; con Jesús, el gesto es de sobreabundancia (se saciaron y cogieron las sobras), realizando así una de las bienaventuranzas que había proclamado (bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados 6,21), lo cual es propio del Mesías o Cristo, como reconocerá Pedro (9,20).La llegad del tiempo mesiánico podría advertirse en otro detalle. En tiempos de Eliseo, los profetas vivían en comunidades de 50 (2 Reyes 2, 7), como Jesús manda que sea organizada la gente. Para ser profeta era necesario recibir el Espíritu; en el segundo libro de Lucas, la efusión ocurre el día de Pentecostés -el dia 50º- (Hechos 2,1ss)Por su parte, los discípulos asumen la actitud de servicio a la gente, como enviados de Jesús (se los dio a los discípulos para que lo sirvieran a la gente). "Servir las mesas", como aquí servir los grupos, es una de las misiones en la primera comunidad cristiana (cf. Hechos 6, 2 ss). Es posible que a esa misión que continuará el nuevo pueblo de Dios haga referencia el hecho que sobren tantas canastos como apóstoles.
DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA
Hay dos actitudes frente a las necesidades de nuestro prójimo: mirar hacia otro lado, como pretendían los discípulos entendiendo que con nuestras escasas fuerzas no podemos hacer nada. La otra es poner todo lo que somos al servicio de la solidaridad. La solidaridad hace milagros, la unión hace la fuerza. Todos lo sabemos. Sin embargo, en estos tiempos duros donde los poderosos (mercados financieros, FMI, élites económicas, etc), con la colaboración de los gobiernos de cualquier signo, exprimen a las clases medias en los países desarrollados y continúan explotando y matando la mano de obra barata y/o esclava del Tercer mundo, debemos dar un paso al frente y decir basta. Debemos cargar con la realidad y denunciar la barbarie que se está cometiendo, apoyar las iniciativas económicas que ponen la persona en el centro. Y todo desde nuestro consumo (compremos lo necesario, lo cercano, lo justo, lo ecológico, lo que esté libre de explotación), desde nuestro ahorro (hasta cuando vamos a seguir confiando nuestro dinero a la banca comercial para que siga ahogándonos), desde nuestra actividad profesional, desde nuestro tiempo libre (para convertirlo en servicio y denuncia).O nos "partimos y servimos al prójimo" como Jesús propuso a los discípulos, como Él hace en cada Eucaristía, o estamos "condenados" a vivir bajo el yugo del egoísmo cada vez más exacerbado e inhumano. Los cristianos hemos de tenerlo muy claro. Que Dios nos de fuerzas para que así sea.
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)
En este evangelio se puede apreciar un mensaje cerrado, ya que empieza y termina de la misma forma: Jesús nos alimenta con su palabra y no sólo nos cura nuestras enfermedades del alma y del cuerpo, sino que además nos sacia. Los cristianos necesitamos acudir a su casa, escuchar su palabra y ver reflejadas nuestras miserias para poder curarlas. Jesús no acoge a todos, por el contrario, nosotros somos demasiado egoístas, como los discípulos y queremos desentendernos de aquellos que no nos interesan, de los que no piensan como nosotros, de los que no creen, de los que nos plantean problemas. Sin embargo Jesús nos dice :" dadles vosotros de comer" y El con su infinita misericordia- "tomó cinco panes y dos peces"- obra en nosotros acciones que ni nosotros mismos hubiéramos imaginado: aprendemos a ser compasivos, respetuosos y a ayudar a los que realmente necesitan de ti "...se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente."
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
“Dadles vosotros de comer”. Seguro que en más de una ocasión nos hemos sentido tocados por estas palabras. Ya sea porque nos piden que organicemos algo, o tiempo, o espacio, o acogida, o dinero,… Nuestras respuestas a veces son generosas y en otras ocasiones egoístas. Como los discípulos, solemos contestar: “No tenemos más que…” (Y añadimos toda una lista de nuestras circunstancias personales, familiares, laborales, etc.). Seguro que también alguna vez hemos respondido que sí y hemos vivido la experiencia que desde el AMOR todo lo que se parte y reparte se multiplica. Educar a los hijos en el compartir, puede que no sea una tarea sencilla, pero sí muy enriquecedora. Comencemos por la lectura de este Evangelio y sigamos por sus juguetes, su ropa, su hucha, sus amigos, sus actividades, su familia…Comeremos todos, nos saciaremos y aún así nos sobrará.
DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, dos hijas, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
En este tiempo de crisis he escuchado más de una vez una frase a distintos empresarios: "época de crisis es época de oportunidades". Pero hay mucha gente que está perdiendo su trabajo y no encuentra oportunidades. Mucha gente tiene hambre de trabajo y Jesús nos dice: "dadles vosotros de comer". Pero, ¿cómo? Verdaderamente es complicado dar de comer al hambriento cuando no hay comida.Aún así hay quien encuentra trabajo en este tiempo después de haber estado buscando y no encontrar en el tiempo de bonanza.Que Jesús actúe por medio de los que tienen posibilidad de crear empleo.
PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con tres hijos)
Señor, que sobre todo me mueva la necesidad de confiar en Ti,
que experimente el abandono a tu cuidado,
a tu Amor...Porque en ello está mi verdadera Paz,
la serenidad más firme...Cuando me aflijan
los temores de no tener aquello que necesito,
que me ponga en tus manos,
cuando crea que algo me falta,
que me aferre a tu Palabra,
cuando sienta que me fallan las fuerzas,
que tenga fe en el Espíritu...Padre,
que no olvide las veces en las que te haces presente en mi Vida,
que experimente cada día la vocación de seguirte, de confiar en Ti...
Que mis dudas y mis miedos se ahoguen en la esperanza de tenerte,
en la certeza de vivir Contigo, y de que estás en mi quehacer cotidiano...
Que te busque, Señor, que recurra a Ti,
que te haga mi refugio, mi aire, mi sostén...
Que se alienten mis pasos en la confianza de tu Espíritu.
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Gracias, Dios Padre Bueno, porque Tú eliges
habitar dentro de nosotros y en cada corazón!
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro,
porque te haces presente entre nosotros
a través del Pan y el Vino de la Eucaristía,
y en cada persona que entrega su vida por amor.
Dios nuestro, haz que el misterio de tu Vida Entregada,
de tu Cuerpo que se hace Alimento de Vida
y de tu Sangre que nos Salva cada día,
nos haga capaces de entregarnos al mundo
para que todos nuestros hermanos puedan conocerte,
amarte y alimentarse de Ti en cada Eucaristía,
en la que Tú nos ofreces la Vida eterna y la Salvación plena.
Dios Padre nuestro, ayúdanos a ser imagende tu Misericordia
y Ternura derramada al mundo, para poder dar de comer
a todas las personas que necesitan ayuda.
Amén.
PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuando vemos los muchos problemas que hay en el mundo, (no solo el lejano, sino el que nos rodea) la mayoría de las veces pensamos que no podemos hacer nada porque no está a nuestro alcance. O lo que es peor, nos excusamos y hacemos callar a nuestra conciencia, con ayudas mínimas, que creemos que reflejan nuestra bondad y que no hacen más que dejar entrever nuestra mediocridad.Os proponemos que no permitáis que deje de resonar en vuestro interior la frase de Jesús “dadles vosotros de comer”. Él dice que lo hagamos con lo que tengamos, con nuestros “poquitos panes y peces”, con nuestro pocos medios, dones, o talentos… Pero para lograr tener el valor para enfrentarnos a lo que parece disparatado o imposible hemos de aprender a mirar con los ojos de la fe, con los ojos del Reino. Solo desde esa fe, capaz de mover montañas, solo desde nuestra disponibilidad y confianza más absoluta, podrá Dios ir obrando cada día, milagros, a través de nosotros. Y solo tendremos ese abandono en manos del Padre, para que sea Él quien obre lo imposible, si sentimos como nuestro el dolor del otro, si no tratamos de despedirlo para que vaya a buscar su alimento o lo que necesita a otro lugar… Estamos llamados a amar hasta que nos duela, a darnos y repartirnos, porque Jesús así lo hizo.Pongamos TODO lo que tenemos al servicio de los demás; no lo dejemos para mañana. Vayamos a lo concreto, a lo real, a lo máximo. Tratemos de ser pan para los demás, de partirnos y repartirnos para cubrir sus necesidades. Y Dios multiplicará nuestras obras de amor, el bien que hagamos.
PARA CANTAR
(mujer, casada, una hija, trabaja, cantaautora, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Nos admiramos enormemente con este milagro de la multiplicación de los panes y los peces... del que somos testigos cada vez que participamos en la Eucaristía.
Hoy, queeremos regalarles una oración que la Hermana Glenda ha musicalizado.
sábado, 5 de junio de 2010
DOMINGO: DÍA DEL SEÑOR
Santísima Trinidad
(Jn 16, 12-15).
El Magisterio del Espíritu
Hoy celebramos a la Santísima Trinidad, iniciando la Eucaristía con una bella oración, demostrativa de la gratitud de nuestra Madre, la Iglesia: “Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque nos ha mostrado un amor inmenso”. El Santo Evangelio consta de sólo cuatro versículos, que nos invitan a reconcer el magisterio del Espíritu Santo en la comunidad (Jn 16, 12-15).
Jesús es el corazón de la Revelación
San Juan enseña que corresponde al Espíritu, y sólo a Él, conducir a la Iglesia hacia una certera inteligencia de la Revelación; a la comprensión del Mensaje anunciado por el Señor: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder’” (vv. 12-13). El Espíritu abre el Misterio de Dios a la historia humana, conduce a la comunidad a la “verdad plena”, que implica la unidad y validez definitiva de la Revelación, dada en y por Jesús de una vez y para siempre.
El Espíritu nos configura
Jesús, entonces, con respecto al Espíritu, manifestó: “Él me glorificará, porque primero recibirá de Mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes” (vv. 14-15). San Juan reitera que este proceso de comunicación no implica una nueva Revelación, yuxtapuesta a la dada por Jesús, sino que la acción del Espíritu permanece ligada a esa Revelación que culmina con el Señor. Por lo cual podemos afirmar que es mediante el Espíritu como nos encontramos con Jesucristo, desde la existencia nueva que Él ofrece y posibilita en total gratuidad.Vivimos en el tiempo del Espíritu. El Espíritu aparece como el principio configurador de la existencia cristiana, que nos motiva a dar testimonio de nuestra inquebrantable esperanza, la cual “no nos defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado” (Rm 5, 5). Estamos llamados a acoger la caridad del Espíritu y a dejarnos configurar por ella con Cristo.
El Espíritu nos lleva a reconocer a Dios como Padre
La Palabra de Dios nos convida hoy a convencernos de que no es posible encontrar, reconocer y amar a Cristo sin la ayuda del Espíritu, porque quienes nos dejamos guiar por Él nos convertimos, realmente, en hijos de Dios: “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Rm 8, 14). Sólo el don del Espíritu nos permitirá, más allá de la Pascua vivida, entrar en comunión filial con Jesús: “como son hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá, padre!” (Ga 4, 6). El Espíritu nos capacita a reconocer a Dios como Padre.
NOTICIAS PARROQUIALES Mayo 2010
1er. ANIVERSARIO
GRUPO JUVENIL "JESEC"
"Jóvenes Evangelizadores al servicio de Cristo"
PENTECOSTES
DIA DE FIESTA
DIA DE LA IGLESIA

NOVENA AL
ESPIRITU SANTO
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